domingo, 26 de enero de 2014

T. Lengua castellana


CUANDO NACEN LOS HOMBRES

El púgil argentino ,Heiland, rechaza la victoria que le brindaron los jueces.


Los habitantes de Pigüe , una ciudad a 600 km de Buenos Aires , presenciaron una velada de boxeo jodidamente épica. No solo porque su luchador local, Sebastián Heiland, tuviese un encuentro. También por el final inesperado tras el fallo de los jueces.


Fue una guerra larga, y al escuchar la decisión de los jueces, el público festejó el resultado. Todos gritaban menos una persona. El boxeador local, Heiland. Quien apenas escuchando las tarjetas, ya había tomado la decisión de que el triunfo no le pertenecía y no lo quería.
``Estoy en contra de los fallos localistas. Nunca me gustaron.´´, afirmó rechazando la victoria públicamente que le habían dado los jueces.
No hubo caídas en los 10 rounds. El ``Gauchito de Pigüe´´ tuvo momentos lúcidos. Sin embargo, durante mas tiempo fue una sombra que comía ostias de Sanders, (su rival). El resultado era obvio para los analistas y expertos del boxeo. Suponían la victoria de Sanders o como mucho, el empate. Pero los jueces quisieron ver ganar a Heiland, el cual flipó y gritó a su pueblo: ``NO, yo no gané´´. A gritos en el ring , manifestó su derrota. Levantó el puño de Sanders y gritó señalándolo: ``Gano él´´. Los jueces escaparon entre piernas.
``A mi las cuentas no me dan, fui claro perdedor´´ y ``quiero decirle la verdad a mi gente´´, confesó. 
Básicamente, quiso cambiar de deporte por uno de caballeros en el cual las bestias no existen.
Heiland estuvo a punto de abandonar el boxeo por las trampas, los manejos y los arreglos. Pero se levantó y siguió.

Apartir del minuto 49 empieza la lectura de las puntuaciones y la rebelación.
``El rey Arturo lo sabe: la humildad es la virtud de los caballeros´´
-Excalibur, 1981.

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